Y ese es el motivo por el que no hay serpientes en Alcalá de Henares

Cien razones para amarte LX

Esta es la Sexagésima entrega de la serie de artículos CIEN RAZONES PARA AMARTE sobre Alcalá de Henares con que nos deleita nuestro colaborador Antonio Lera sobre las cien razones que le han llevado a amar esta ciudad. Las fotografías que acompañan esta entrega son obra de la mirada desde el objetivo de su cámara de Carolina Delgado


¿ No oyes el pequeño clamor, el ajetreado rumor de un martillo élfico, la voz del Leprachaun cantantdo mientras alegremente ejerce su oficio?

“El Leprechaun”
William Allingham

En 1630 un irlandés errante, católico exiliado y debemos suponer, tirando de estereotipo a base de eufemismo, que borrachín aficionado, fundó en Alcalá de Henares el Colegio Menor de San Patricio, más tarde refundado como de San Jorge, y conocido vulgarmente, que al final es lo que cuenta, como el de los Irlandeses. Su nombre era Shane O´Neill, o Juan para los amiguetes españoles de taberna y naipe, y formó parte del famoso grupo que abandonó en septiembre de 1607 junto a su padre Hugh y otro casi centenar de nobles irlandeses la verde y cantarina Eire, en la diáspora conocida como el vuelo de los condes, hito que simboliza para la historia de la isla el fin del antiguo orden gaélico y la definitiva implantación del dominio inglés.

plaza de los irlandeses 3
Fotografía de Carolina Delgado


¿Se resignó? Para nada. Lo primero alistarse en el original, por ser el inaugural, de los muchos regimientos irlandeses que han servido desde entonces en ejércitos extranjeros por todo el mundo. Nada más y nada menos que el de Flandes, allá por los Países Bajos durante la guerra de los 80 años contra Holanda. ¿Suficiente? Ni de lejos, a dar la coña a la gobernadora, la infanta Isabel, que a ver si te enrollas princesa, y nos prestas unos dinerillos, unos barcos y algunos tercios de esos de la pica para echar de nuestra querida tierra a los herejes ingleses, que la corona se la regalamos a Su Majestad Católica. Pero para meterse en más jaleos estaba el ya en decadencia imperio español. Todavía andaba resonando por aquí lo de la Armada Invencible. Así que vámonos para Castilla, a la Corte, a ver si allí nos hacen más caso, y ya que estamos por aquí pues fundamos un Colegio Menor en la Universidad de Alcalá, para que aprendan teología estudiantes católicos procedentes de países protestantes, como por ejemplo Irlanda, que para eso son paisano

plaza irlandeses cartel
Fotografía de Carolina Delgado

A lo largo de sus casi cuatro siglos de vida han sido innumerables las vicisitudes por la que ha pasado el Colegio. Desde su cierre a la muerte de Shane luchando en la revuelta catalana contra Felipe IV en 1641, hasta su actual función como escuela de español para extranjeros tras la rehabilitación del edificio en la década de los 90 del pasado siglo. Fue refundado en 1645 por el barón portugués Jorge de Paz Silveira, cambiando su nombre de San Patricio a San Jorge, tal vez por vanidad apelativa, y teniendo su sede en el colegio Basilios de la calle Colegios hasta que años más tarde Beatriz de Silveira, viuda del noble luso, dotó los fondos para la construcción del edificio en su actual localización, la calle Escritorios. Se convirtió en residencia particular de los condes de Revillagigedo, grandes de España y amigos personales de Fernando VII, al que hospedaron en este su humilde hogar en una visita del rey a la ciudad complutense, rompiéndose la tradición que todos los monarcas anteriores habían seguido de pernoctar en el Palacio Arzobispal.
Para conmemorar tan excelso acontecimiento, al alcanzar el edificio el grado de residencia real, se colocaron sobre la puerta principal unas cadenas de las que aun se conservan los tres clavos que las sujetaban. De las cadenas no hay noticias

A la parte de atrás del Colegio de San Patricio la Plaza de los Irlandeses. Obvio. Un rincón que parece haber sido incrustado sin orden ni criterio dentro del corazón del casco antiguo de Alcalá. Y sin embargo no desentona, a pesar de sus viviendas de nueva y moderna construcción y de sus locales de oferta modernista que van desde barberías para “hípsters” hasta tiendas de estilo surfista, pasando por vinotecas, restaurantes y cervecerías de carta vanguardista. Un pequeño microclima dentro del ecosistema complutense al que la más estilosa manera de acceder es desde la calle Mayor a través del callejón del Peligro, por el corral de la Sinagoga, aunque ya falte esa emoción que tenía allá por el siglo de oro de poder verte involucrado en una pendencia con personajes de dudosa reputación. No hay sitio mejor para tomarse unos tercios y un pincho de tortilla con los amigos un sábado por la noche que en las Retintas, ni pub irlandés más adecuado que el Whelan´s para celebrar cada 17 de marzo el día de San Patricio.

corral de la sinagoga
Fotografía de Carolina Delgado

Una buena pinta de Guinness, acompañada de un chupito de Jameson, música tradicional irlandesa de fondo, I´m shipping up to Boston, y por supuesto ropa verde, al menos el sombrero, más que nada para evitar que te suelten un “pellizco”. Porque si vas de verde según la tradición los traviesos duendes de barba rojiza y calderos de oro no podrán verte y gastarte alguna de sus inocentes bromas. Pocas veces un color se ha identificado tanto con una nación. Hasta la cerveza y los ríos los tiñen de esmeralda para celebrar San Patricio. Y todo porque a ese santo varón, irónicamente nacido en Inglaterra, le dio en el siglo V por evangelizar Irlanda utilizando un trébol para explicar a los paganos isleños la Santísima Trinidad, convirtiendo de esta manera a la población al cristianismo, y a la planta y su pigmentación en símbolos nacionales. Y todavía le dio tiempo a cargarse todas las serpientes del lugar, supongo que por aquella tontería de la manzana y el paraíso. Me temo que en Ecologistas en Acción no lo van a escoger como su patrono.

antonio lera san patricio

En Alcalá de Henares no habrá desfile. Aunque debería. Si hay marcha zombi por Halloween, con más razón tendría que haberla en honor de un santo católico cuya muerte se conmemora a base de bailar, cantar y beber sin pensar en si habrá un mañana. Nada que tenga que ver con nuestras costumbres, ¿verdad? Curiosamente el primer desfile de San Patricio no tuvo lugar en Irlanda, ni en Nueva York, ni siquiera en Boston, donde de cada diez policías nueve y medio son de origen irlandés. Fue en 1601 en una colonia española en la Florida, en la ciudad que hoy es San Agustín. ¿Por qué no implantar tan jovial festividad también en nuestra ciudad, si aquí lo celebramos casi todo? Yo me ofrecería gustoso a dirigir una comisión que tratase el tema. Iría a las reuniones vestido de verde, con mi kilt, mi tartán, mi gorra gatsby, y mi botella de whiskey de triple maceración del condado de Antrim. Unos tragos y tendré todos los votos en el bolsillo. O, mejor dicho, en el sporran. Y una razón más, y esta de las gordas, para amar Alcalá de Henares.


— CONTENIDO RELACIONADO —