Algo más que una película biográfica

Sin una gran mujer como Conchita, muy posiblemente el personaje de Eugenio no habría existido

Saben Aquell es la típica película que, en principio, parece que solo interesaría a admiradores del personaje en la que se basa: el humorista Eugenio, cuya peculiar forma de contar chistes le catapultó a la fama allá por mediados de los años 70 hasta finales de los 90. Pero, sin duda, es mucho más que eso.

Lo más destacable, te guste o no el personaje de Eugenio, es el trabajo actoral de los dos protagonistas, que les han llevado a estar nominados a los premios Goya por sus respectivos trabajos. El espectador no sería capaz de distinguir una grabación del Eugenio original del que nos muestra David Verdaguer en esta película. No es solo una imitación que nos haga poder confundirles, es mucho más que eso, David se ha empapado tanto del personaje que ha conseguido construirlo desde el fondo del corazón, no solo con idénticos gestos, cadencia de voz, forma de andar y demás detalles que hacen dudar que, el personaje que estamos viendo desde nuestras butacas no es el real con “algún truco de las nuevas tecnologías”

Pero en realidad, si tuviéramos que decir quien es el protagonista de esta historia creo que sería Conchita (magistralmente encarnada por Carolina Yuste). Conchita, la mujer de Eugenio desde el año 60 hasta 1980, nos muestra la cara más frágil y humana de Eugenio. Una historia, que sin duda se repitió en muchas parejas de la época, en las que las mujeres sacrificaban sus carreras profesionales para que sus maridos pudieran triunfar, siendo madres dedicadas al cuidado de sus hijos, referentes de apoyo incondicional para sus parejas, y como en este caso, pilares fundamentales que “tiran” de sus parejas dotándoles de la seguridad suficiente para seguir adelante.

Una historia de amor, seguro que como tantas otras, que refleja a la perfección la sociedad de la época, en una Barcelona que ve morir a Franco y los cambios que, por supuesto también a nivel cultural, conllevó toda la transición a la democracia y lo que supuso en el caso de esta pareja. La dificultad de salir adelante en una profesión como la de músico, cantautor, y lo complicado de generar un personaje como el de Eugenio y tener que sacar fuerzas para seguir adelante, haciendo reír a la gente a pesar de que las situaciones vitales sean duras, muy duras. La película hace cómplice al espectador de esa parte de historia reciente de España y , sobre todo para una franja de edad determinada, le añade un toque nostálgico que nos traslada a nuestra propia historia personal en esos años.

Son varias las escenas cargadas de una emotividad excepcional sin caer en el lagrimeo fácil, con una banda sonora que dota a esos momentos de lo necesario para que las escenas sean simplemente redondas. Pero tiene también muchos momentos divertidos que consiguen la risa de los espectadores en más de una ocasión.

Especial mención también al trabajo en los acentos de Carolina Yuste (extremeña de nacimiento) que encarna a Conchita (originaria de Huelva) que habla con acento andaluz cuando habla castellano y en un perfecto catalán con acento cuidado, cuando lo hace en catalán. A destacar también la estupenda voz de Carolina y sus cualidades como cantante.

En resumen una película que, aunque no cuente nada original, no sea una superproducción, ni un cine de una complejidad especial es, sin duda, una película que merece la nominación a mejor película del 2024 y que sin duda también merece la nominación a sus dos actores protagonistas, aunque solo uno de ellos haya conseguido finalmente el Premio Goya

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