Reclamación de la Asociación Vecinal Zona Centro de Alcalá de Henares al Ayuntamiento en la cuestión e la utilización de las Murallas como recitos de grandes conciertos y festivales
La Asociación Vecinal Zona Centro de Alcalá de Henares (AVZCAH) reclama al Ayuntamiento que plantee el modelo de grandes conciertos y festivales que se celebran junto a las viviendas del entorno de la Muralla y la Huerta del Obispo. La asociación insiste en que no está en contra de la música ni de la actividad cultural. El problema es otro: determinados formatos, por su duración, horarios y niveles sonoros, resultan difícilmente compatibles con un entorno residencial situado a escasa distancia.
«No estamos en contra de la música. Estamos en contra de que nuestras casas se conviertan durante días en parte de un recinto de festivales», señala AVZCAH.
Un septiembre con actividad todos los fines de semana
Durante este mes se han sucedido conciertos, actividades y sesiones posteriores a los conciertos en el entorno de la Muralla, incluyendo Muralla Urbana y las dos jornadas de Muralla Indie, además de otros eventos celebrados durante el mes.
En Muralla Indie, los vecinos soportaron ensayos desde la mañana y una programación que se prolongó aproximadamente desde las 17:00 hasta las 2:00 horas durante dos jornadas consecutivas.
Para quienes acuden al festival son unas horas de ocio. Para quienes viven en las viviendas próximas, el sonido forma parte de su vida cotidiana durante esas horas.
«Quien compra una entrada decide acudir. Quien vive allí no puede decidir si quiere o no estar expuesto al evento», señala la asociación.
El impacto no termina cuando empieza la música
AVZCAH señala que el impacto de estos grandes eventos sobre el vecindario no se limita al
ruido.
La celebración de festivales supone también una importante ocupación del espacio público y
genera cambios en la movilidad y en las condiciones habituales de acceso al entorno
residencial. Las restricciones y reservas de espacio pueden implicar la pérdida temporal de plazas de aparcamiento utilizadas por los residentes y mayores dificultades para acceder y desplazarse por la zona.
A ello se suma la generación de residuos y suciedad asociada a la concentración de público, así como las labores de montaje, desmontaje y limpieza, que pueden prolongar las molestias más allá de las horas estrictas de los conciertos.
Para AVZCAH, todos estos efectos deben tenerse en cuenta cuando se decide dónde y cómo se organiza un gran evento. «No se puede valorar un festival únicamente por las horas que dura el concierto. Hay que tener en cuenta todo lo que supone para el barrio: el ruido, la ocupación del espacio público, los cambios en la movilidad, la pérdida de aparcamiento para los residentes, la suciedad y los montajes y desmontajes», señala la asociación.
El Ayuntamiento conoce la afección desde 2025
AVZCAH ya documentó la situación durante los conciertos de 2025 mediante un estudio acústico independiente. En las mediciones realizadas desde viviendas próximas se registraron niveles de 79, 83 y 85 dBA, según los puntos y momentos analizados, además de una importante presencia de bajas frecuencias.
La asociación trasladó entonces los resultados al Ayuntamiento.
Este año AVZCAH ha vuelto a realizar mediciones durante Muralla Indie. El informe técnico se encuentra actualmente en elaboración y será trasladado al Ayuntamiento una vez finalizado. La asociación considera que la experiencia acumulada y la documentación disponible justifican una evaluación global del modelo de programación y de su afección sobre el entorno residencial.
Que tenga autorización no resuelve el problema
AVZCAH recuerda que disponer de autorización administrativa y ser compatible con un entorno residencial son cuestiones diferentes.
«No discutimos únicamente si un evento tiene permiso. La pregunta es si este es el lugar adecuado para grandes conciertos y festivales de estas características cuando hay viviendas a pocos metros», señala la asociación.
La entidad también reclama respuesta a las reclamaciones y escritos presentados por los vecinos y advierte de que una reducción en el número de denuncias no puede interpretarse como una reducción de las molestias. El cansancio y la resignación también pueden hacer que los vecinos dejen de reclamar.
La propia programación demuestra que existen alternativas
AVZCAH no pide eliminar la actividad cultural del Casco Histórico. La asociación considera significativo que el concierto de Valeria Castro tuviera un impacto mucho menor en numerosas viviendas y no estuviera seguido de una sesión de DJ.
«No todos los eventos tienen el mismo impacto. Se puede hacer cultura y música en el centro sin que el descanso de los vecinos sea el precio que haya que pagar», afirma AVZCAH.
Por ello, la asociación reclama al Ayuntamiento:
● Responder a las reclamaciones pendientes de los vecinos.
● Evaluar conjuntamente la programación de 2025 y 2026 y su afección sobre las viviendas.
● Replantear los grandes conciertos y festivales junto a viviendas y estudiar ubicaciones más adecuadas.
● Establecer criterios que permitan compatibilizar la actividad cultural con el descanso, la movilidad y la vida cotidiana de los residentes.
AVZCAH considera que Alcalá puede seguir siendo una ciudad cultural sin convertir el Casco Histórico en un recinto permanente de grandes eventos.
«Alcalá no es un decorado. El Casco Histórico no es un parque temático. Aquí se vive.