Inés de Suárez. Conquistadora española

Mujeres Infinitas por Maribel Domínguez
Plasencia 1527-1580

Conocí la historia de Inés de Suárez gracias a la novela de Isabel Allende “Inés del alma mía”, que, como todo lo que escribe la escritora chilena, recomiendo.

Nuestra protagonista tuvo el arrojo y la valentía de emprender un viaje sola al Nuevo Mundo en busca de su marido. Inés de Suárez nació en Plasencia en 1507. Con 19 años se casa con Juan de Málaga, quien sería su primer marido y del que no tuvo descendencia. Éste se embarca rumbo a Panamá a la conquista del Nuevo Mundo, entre los años 1527 y 1528, dejando a una joven Inés esperándole. Pasó muchos años sola, hasta que recibe noticias de él desde Venezuela. Inés se arma de valor y pide permiso al rey para emprender un viaje a buscarle. El rey se lo concede en 1537 y con apenas 30 años viaja en su búsqueda hacia las Indias.

Cuando llega a Cuzco, recibe la triste noticia de que su marido había muerto en la Batalla de Salinas, un conflicto militar, una guerra civil en realidad, entre conquistadores españoles que enfrentó a las tropas de Diego de Almagro contra las de Hernando y Gonzalo de Pizarro. Inés, como viuda de soldado, recibe una pequeña parcela de tierra en la ciudad de Cuzco, así como una encomienda. Allí conoce al maestre de campo Pedro de Valdivia, que estaba a las órdenes de Pizarro. Pedro también luchó en la Batalla de Salinas y tenía una encomienda colindante a la de Inés. Probablemente así se conocieron protagonizando una intensa historia de amor. Se convierten en amantes y cuando Valdivia emprende una expedición a Chile, Inés decide acompañarle.

Pedro de Valdivia era un hombre casado y su mujer le esperaba en la corona de Castilla. Francisco de Pizarro les autoriza e Inés viaja como asistenta doméstica, de otra forma la Iglesia no lo hubiera permitido. De nuestra protagonista dicen las crónicas que era “una mujer de extraordinario arrojo y lealtad, sensata y bondadosa, disfrutaba de una gran estima entre los conquistadores. Hazañas como buscar hallar agua en medio del desierto, impidiendo que las tropas murieran de sed o descubrir una conspiración contra Valdivia son aspecto que granjearon el respeto general” También hizo labores de enfermera, pero no se conformó solo con eso y luchó, como un soldado más, al lado de su amante, futuro conquistador de Chile. Protagonizó uno de los episodios más crueles en la conquista chilena, mandando decapitar a siete caciques para asustar el enemigo, y alentar a los soldados a la victoria.

De ella volvieron a decir que “salió a la plaza y se dispuso frente a los soldados, enardeciendo sus ánimos con palabras de tan exaltadas alabanzas que la trataron como si fuese un valiente capitán, y no una mujer disfrazada de soldado con cota de hierro» Inés y Pedro cohabitaron sin reparos durante más de diez años, a pesar de que le esposa de Valdivia le seguía esperando en Castilla. Obviamente la relación no estaba bien vista ni por la iglesia ni por muchas personas. A Pedro se le somete a un juicio en Perú, del cual fue absuelto con la única condición de abandonar su relación con Inés y traer a su esposa a su lado, Marina Ortiz de Gaete, a la que Pedro nunca llega a ver. El virrey recomienda que Inés contraiga matrimonio con un vecino de su elección. Y en 1549, Inés. con 42 años, se casa con el capitán Rodríguez de Quiroga, amigo de Pedro. Con él lleva una vida tranquila y religiosa, contribuyendo a la construcción del templo de la Merced y la ermita de Montserrat. No tuvieron hijos, aunque convivió con la hija mestiza de Rodríguez de Quiroga, nacida antes del matrimonio con Inés. Murió a los 75 años. Sus restos descansan en la Basílica de la Merced en Santiago.

Mujer valiente, siempre ha sido recordada por la historia de amor vivida con Pedro de Valdivia; sin embargo, su vida, su arrojo y su valentía le hicieron escribir su propia historia.