Cristina de Pizán. Primera escritora profesional de la Edad Media

Mujeres Infinitas por Maribel Domínguez


CRISTINA DE PIZÁN
(Venecia 1364-1430).

Primera escritora profesional de la Edad Media y primera mujer de letras en Francia.

De todos es sabido lo difícil que es vivir de la escritura, incluso hoy en día. Hasta tal punto, según vemos, que es mayor el número de escritores que el de lectores. Pocos consiguen vivir exclusivamente de la literatura, exceptuando casos puntuales, de conocidos escritores autores de los llamados “best-sellers”. Por eso mismo me llamó mucho la atención la vida de Cristina de Pizán. Una mujer que en la Edad Media logró vivir de sus escritos, cosa bastante complicada en nuestros días, quizá porque no existían editores como los actuales (es sorna). Además, su nombre es referencia de muchas feministas actuales, pues Cristina ya abogaba por la educación y formación de las mujeres.

Nació en Venecia, Italia. Su familia se marchó a Francia porque a su padre le nombraron astrólogo de la corte del rey. A pesar de que su madre le recordaba que tenía que concentrarse en “tareas femeninas”, su padre apoyó que su hija recibiera una educación adecuada. Lectora voraz, sobre todo de poesía, al vivir en la corte tuvo acceso a una extensa biblioteca. Se casó a los 15 años con un secretario de la corte. Su marido murió diez años después de peste, dejando a Cristina al cargo de sus tres hijos, de su madre y de una sobrina. No tenía muchas alternativas para sobrevivir. La única posibilidad que se le presentaba era casarse de nuevo. Pero no lo hizo, que sepamos. “Tuve que convertirme en un hombre” fue su frase bandera para mantener a su familia.

Se hizo cargo de un “scriptorium”, donde supervisaba los trabajos manuscritos y el de los encuadernadores. No dejó de escribir poemas y baladas para personas influyentes de la corte hasta que su nombre se hizo popular. Y lo consiguió. Recibió encargos de personajes tan importantes de la época como de Felipe II de Borgoña, Juan de Valois y de la reina consorte Isabel de Baviera.

No sólo su producción literaria era de gran calidad y extensa, se atrevió a participar en un debate muy célebre a principios de 1400, llamado Querelle de la Rose, donde un largo poema, escrito un siglo antes, relegaba a la mujer como objeto de deseo y un único uso, el de satisfacer a los hombres. Cristina alzó la voz, convirtiéndose en portavoz crítica de esta obra, defendiendo la igualdad de la mujer, opinando que la supuesta inferioridad no era natural, sino cultural, debido a la falta de formación y educación de las mujeres.

“La ciudad de las damas” de 1405, es la obra más conocida de nuestra autora, donde expresa de forma narrativa estas ideas. En esta obra habló de grandes mujeres de la historia, guerreras, santas, poetas (como la poeta Safo), reinas, demostrando que la igualdad entre géneros era una realidad que debía conseguirse. Cristina tuvo una prolífica carrera literaria. No dejó de escribir durante muchos años. Trató diversos temas, además del ya citado. El recuerdo de la juventud perdida, el paso del tiempo o la situación de las viudas eran temas comunes en sus obras. Pero también llegó a escribir la biografía de Carlos V, encargada por su hermano Felipe de Borgoña, ferviente admirador del trabajo literario de Cristina.


En 1415 Enrique V de Inglaterra invade Francia. Cristina no se siente segura y abandona París para marcharse a Poissy, donde su hija había profesado en un convento. Se refugia una temporada en el convento, donde se siente más segura. Deja por unos años de escribir. Sin embargo, se anima a publicar una obra religiosa y un poema sobre Juana de Arco . Sobre la heroína, Cristina dijo “El sol volvió a brillar”. La vida de esta escritora se apagó en 1430, dejándonos un gran legado y las bases del pensamiento de igualdad entre géneros.