Carmen de Burgos: La voz pionera del feminismo en España

Mujeres Infinitas por Maribel Domínguez

Periodista, escritora y traductora. De sobrenombre “Colombine“. Perteneció a la Generación del 98 y también es considerada corresponsal de guerra
Almería 1867 – Madrid 1932

Nacida en 1867 en Rodalquilar, Almería, en una familia numerosa, fue la primogénita de diez hijos y recibió la misma educación que el resto de sus hermanos varones. Su padre poseía minas y tierras. En contra de la voluntad de éste, Carmen se casó a los 16 años. Su familia política tenía una empresa de tipografía, lo que le hizo acercarse al mundo del periodismo. Su vida matrimonial no fue nada fácil: infidelidades, maltratos y la dolorosa muerte de tres hijos de corta edad. La desgracia no pudo con ella y en 1895 obtiene la titulación de maestra en enseñanza primaria y unos años más tarde en enseñanza superior.


En un acto de valor abandonó a su marido para irse a vivir a Madrid, con la única hija que había sobrevivido. Inicialmente se fue a la casa de un tío suyo senador, pero se marcha cuando éste intentó sobrepasarse con ella. Así comienzó una vida autónoma. Fruto de un enorme esfuerzo, podemos imaginar lo que es una madre soltera en aquella época, sola en una ciudad desconocida, sacó una plaza de docente en la ciudad de Guadalajara, pero su verdadera vocación era el periodismo. No dejó de escribir, de teorizar y de expresar sus ideas. Siempre predicó con el ejemplo de lo que ella misma teorizaba en sus escritos, gran defensora de la igualdad y de la educación de la mujer:
Soy partidaria de instruir a la mujer y proporcionarle medios para trabajar, como único modo de dignificarla, haciéndola independiente y capaz de atender por sí sola a sus necesidades”
Fue contratada como periodista profesional. Se le otorgó un espacio titulado “Lecturas para la mujer” donde firmaba con el pseudónimo de Colombine, un nombre andrógino sugerido por el propio editor. Pudo expresar temas polémicos como el divorcio o el empoderamiento de la mujer, cuestiones poco tratadas por aquella época en el periodismo de nuestro país.


Se atrevió incluso a publicar una encuesta sobre el divorcio. lo que originó enfrentamientos con la iglesia. Admitida en la Asociación de Prensa de Madrid, lanzó una campaña sobre el sufragio femenino. Creó una tertulia, denominada “La tertulia semanal”. donde se reunían escritores y periodistas. Allí conoció a un jovencísimo Ramón Gómez de la Serna, que se convierte en su admirador, y a pesar de ser mucho más joven que ella, mantienen una relación amorosa y literaria durante mucho tiempo. Con la llegada del gobierno del conservador Antonio Maura, se la destina a Toledo, pero ella sigue frecuentando tertulias y reuniones en Madrid.

Fundadora de la Alianza Hispano-israelí, fue defensora de la comunidad sefardí internacional. Ejerció de corresponsal de guerra en 1909 en la guerra de Melilla, acercándose a las tropas españolas. Regresó a Madrid, donde fue defensora de los pioneros de la objeción de conciencia. En ese año falleció su marido. Nunca se casó con Ramón Gómez de la Serna, pero compartieron vida y pasiones literarias. La familia de Ramón, preocupada por este idilio, recordemos que Carmen tenía veinte años más que él, le envía con un cargo de secretario a una oficina española en París, ciudad a la que también viajó Carmen. Justo en esta etapa, de la Serna comenzó su nueva creación literaria llamada “greguerías”, de la que Carmen es madrina y que él seguirá escribiendo durante toda su vida. Viajaron por más ciudades, como Nápoles o Roma, pero siempre regresando a Madrid. Tras un breve escarceo de Ramón con la única hija de Carmen, rompen su relación amorosa, aunque siguieron siendo buenos amigos.


En 1931 se proclama la Segunda República y Carmen vio como se reconocieron sus ideales: el matrimonio civil, el divorcio y el voto femenino. Se afilió al Partido Republicano Radical Socialista. Fue también elegida vicepresidente primero de la Izquierda Republicana Anticlerical, y en noviembre de 1931 ingresó en la masonería, donde fundó la logia Amor, de la que era gran maestre. El 8 de octubre de 1932, mientras participaba en una mesa redonda sobre educación sexual en el Círculo Radical Socialista, Carmen de Burgos empezó a sentirse mal y fue trasladada a su domicilio, donde la atendieron tres médicos, entre los cuales estaba su amigo Gregorio Marañón, pero sin éxito. Sus últimas palabras fueron: “Muero feliz porque muero republicana. Griten, amigos, conmigo: ¡Viva la República!

Falleció a los sesenta y cuatro años, a las dos de la madrugada del día 9 de octubre de 1932, y fue enterrada en el cementerio civil de Madrid, en presencia de los principales políticos e intelectuales de la época. Clara Campoamor, junto con varios intelectuales, pidió que se diera su nombre a una calle de Madrid. Su hija falleció en 1939, con cuarenta y un años, siendo enterrada junto a ella.

Tras la Guerra Civil, su nombre fue incluido en la lista de autores prohibidos y sus libros desaparecieron de las bibliotecas y las librerías. Una mujer valiente, culta, trabajadora, con una vida autónoma, que luchó por sus ideales, por su libertad, y silenciada totalmente por la historia. Desde aquí nuestro pequeño homenaje. Valgan estas fotos y su nombre para recordar su historia.