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title: "Maruja Mallo. Pintora y mucho más"
description: "Mujeres Infinitas por Maribel Domínguez MARUJA MALLO (Viveiro 1902- Madrid 1995). Pintora española. Corriente del surrealismo mágico. Miembro de la Generación del 27 y de las “sin sombrero”..."
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date: 2026-05-12
modified: 2026-05-12
author: "Nieves Zaballos"
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categories: ["Mujeres Infinitas en la historia"]
tags: ["Cultura", "Mujeres"]
type: post
lang: es
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# Maruja Mallo. Pintora y mucho más

## (https://lacallemayor.net/mujeres-infinitas/) por (https://lacallemayor.net/maribel-dominguez-duarte/)

## **MARUJA MALLO** (*Viveiro 1902- Madrid 1995*).

*Pintora española. Corriente del surrealismo mágico. Miembro de la Generación del 27 y de las “sin sombrero”*

Su verdadero nombre era María Gómez González. Fue la cuarta de catorce hermanos. Hija de unos padres con ideas adelantadas para la época, educaron a todos sus hijos por igual. Tanto ella como su hermano Cristino, que fue escultor, usaron el segundo apellido de su padre como nombre artístico.

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Cuando tenía once años, su familia se trasladó a Avilés, Asturias. Su padre, que vio en ella interés por el arte, la matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de Avilés. En 1922 su familia se trasladó a Madrid. Con veinte años Maruja decidió dedicar su vida al arte. Se presentó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, siendo la primera mujer en aprobar los exámenes de ingreso. Allí conoció a Salvador Dalí, que la introdujo en el ambiente del surrealismo y de la Generación del 27. Conoció a Federico García Lorca y a Buñuel, aunque con este último no se llevó nunca muy bien.

Figuras como Concha Méndez, Margarita Manso y María Zambrano fueron sus amigas de juventud. Con Rafael Alberti mantuvo una relación amorosa, hasta que el poeta conoció a María Teresa León. Fue fundadora del grupo “las sin sombrero”.

Un día paseaba por la puerta del Sol, junto a Dalí, Lorca y Manso. Decidieron quitarse los sombreros para airear sus ideas, lo que se entendió por una actitud rebelde y transgresora. Por este motivo fueron insultados y decidieron ponerse ese nombre, reclamando así su autonomía e independencia y una formación intelectual igualitaria de las mujeres respecto a los hombres. Formaron este grupo de mujeres vanguardistas: Concha Méndez, María Zambrano, Ernestina de Champourcín, María Teresa León, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, Margarita Gil Rösset, Margarita Manso y nuestra protagonista.

Fueron años intensos, en amistades, tertulias, cultura y productividad. Se codeó con escritores como Miguel Hernández o Pablo Neruda. Trabajó para numerosas publicaciones literarias como la Revista de Occidente, La Gaceta Literaria o el Almanaque Literario. Fue la autora de portadas para varios libros. Ortega y Gasset le organizó su primera exposición de pintura en los salones de la Revista de Occidente. Tuvo un gran éxito y se empezó a decir que Maruja seguía la línea del realismo mágico en sus óleos. Tras cinco años de relación amorosa con Alberti, se negó a volver a unirse a otro hombre.

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En 1932 obtuvo una beca para estudiar en París. Conoció a artistas como Miró, Magritte, Picasso, De Chirico o Bretón, impregnándose de lleno en el movimiento surrealista. Tras este periodo regresó a Madrid, donde participó activamente en la Sociedad de Artistas Ibéricos, teniendo una etapa muy creativa, exponiendo con pintores surrealistas en Barcelona y Londres, no dejando de estar en contacto con intelectuales y poetas.

Fue profesora en las Misiones Pedagógicas, enseñando dibujo, geometría y cerámica. Se declaró fiel defensora de la República. Al estallar la guerra civil Maruja huyó a Lisboa, donde es acogida por Gabriela Mistral, que en ese momento era embajadora de Chile en Portugal. Y mientras toda su obra de cerámica se destruyó en la contienda española, nuestra protagonista se trasladó a Buenos Aires ayudada por su amiga Gabriela.

Pronto se reconoció en Argentina su valía artística, exponiendo sus obras pictóricas, dando conferencias, asistiendo a tertulias y colaborando en revistas literarias. Viajó por Chile y por Uruguay, teniendo una vida cultural muy extensa. Llegó a viajar a Nueva York en 1947, donde conoció a Andy Warhol. Un año más tarde ganó el I Premio Pictórico de la II Exposición Neoyorkina y se estableció una temporada en el país norteamericano.

Volvió a España en el año 1962, aunque declaró que no sabía muy bien por qué había vuelto, cuando todos sus amigos o estaban en el exilio o bajo tierra. Fiel a la República y temerosa del dictador, pronto se dio cuenta que en su país la habían olvidado, tanto a ella como a su obra. La obra de Maruja se perdió en nuestro país. Se dedicó en los años 60 y 70 a intentar recuperarla, junto a su prestigio. Retomó su colaboración en la Revista de Occidente y en los círculos artísticos. Siguió pintando y dando conferencias a los más jóvenes. Asidua al mundo cultural del momento, le llegó la muerte en Madrid, a los 93 años.
